
He vuelto al pasado y he vuelto con las manos en la masa... jajajjaaa y nunca mejor dicho...
Amigos míos lectores ya no soy "Marichacha" ahora soy pastelera... y entre masas ando todo el día... hago tartas exquisitas, subo blancos merengues, moldeo dulces con chocolate... decoro pasteles con granillos y me veo como una niña pequeñita ante la batidora que tantos recuerdos me trae a mi mente...
Para los que no me conozcan tanto como ellos se piensan les contaré algo hermoso... Aquellos sábados de los 10 años, aquellos que también fueron un día de agosto. Cuando yo me levantaba de la cama y lo primero que olía era a pan recién hecho, al azúcar bullendo dentro del agua convirtiéndose en almíbar... al bizcocho metido en el horno... y mis oidos se regalaban con el tintineo y el trajín de la batidora del pastelero...
Recuerdo que me calzaba cualquier zapato, el primero que encontraba, no importaba si eran de mi hermana, de mi padre, de mi hermano o de mi madre... y corría al obrador a ver al pastelero... "Bon dia Pepe" y ante mí aparecía toda su mesa repleta de golosinas para desayunar... chocolate derretido, nata, trufa, ensaimadas, curasanes, bizcocho, crema... ahhhh el cielo abierto de las glotonas...
Recuerdo que mi favorita era la tarta Reina, donde yo cogía los pequeños trozos que sobraban de las piezas cortadas... bizcocho blanco relleno de trufa y nata... crema pastelera quemada por encima... ummm y una Coca Cola para ir pasándolo todo a esa panza de nena de 10 años...
Pues hoy, con casi 34 (que os recuerdo que los hago el día 16), vuelvo a las andadas y me paso la mañana rodeada de grandes perolas de batidora, crema caliente pastelera y gelatina solidificada al cambio de la temperatura... y la verdad sea dicha: "Me lo paso bien". Ya no sé si será por los recuerdos, que espero que no se borren por la rutina ni se mezclen un día con los huevos y el azucar del merengue ni las almendras del Gató. Ya no sé si será porque vuelvo a ser como aquella niña que sonreía ante la destreza de su padre para formar panes y ensaimadas, o ante el encanto de esas bocas de horno, o esos olores que el mismo desprende... o si será porque las mañanas me pasan volando y cuando suena la hora de irme le pregunto al Maestro: ¿Hago otro cubo de crema? a lo que él responde sonriendo... "Anda, vete a casa... mañana será otro día..."
Buenas noches compañeros... si se portan bien quizás les cuente algunas de mis recetas secretas...