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jueves, 3 de julio de 2008

UN VASO EN UN HOTEL

Sí señores olvide ducharme... y qué? también he olvidado el signo de interrogación y no pasa nada...
Hoy quiero hablar de un vaso de hotel, sí ese que una vez precintado el cliente abre ilusionado y le echa un trago para limpiarse los dientes... sí, de ese cliente que religiosamente ha pagado la factura de ese hotel de 4 estrellas casi a pie de playa y que tanto sudor le ha costado... sí, ese sudor que dejará atrás para disfrutar de unas vacaciones inolvidables y que a veces, tristemente, se tuercen por una gastrointeritis... sí, el principio de todo está en ese vaso precintado. Ese que yo misma un día precinte (bueno, hipoteticamente ya que queda bien en el texto).
Señores no beban nunca de esos vasos, ni lo intenten siquiera... no se fien de esos precintados, son más falsos que los billetes de 15 euros... No beban nunca de esos vasos...
No voy a explicar los motivos tan sólo escuchen mi opinión, compren vasos de plástico en el chiringuito de al lado y a ser posible que les cambien colchón, colcha y mantas nada más poner un pie en la habitación... sé porqué lo digo... pero bueno, si quieren dormir en mantas sudadas y colchas usadas por 20 personas o más no me escuchen... si quieren beber de un vaso que ha sido lavado, bueno más bien secado con el mismo trapo con que se seco el vater... Beban... ya estan ustedes avisados...

Besitos y felices vacaciones